Espantosa realidad en Venezuela

Venezuela en trozos. Imagen: cortesía.

Venezuela en trozos. Imagen: cortesía.

Cuando el equipo de prensa de El Venezolano daba como noticia principal la epidemia de violencia que afecta a Venezuela, quizás muchos pensábamos que era más de lo mismo, pues basta leer el artículo de la periodista Yakary Prado, para hacer conciencia de los niveles de horror a los que está llegando nuestro país, en donde el “descuartizamiento” está presente como nueva modalidad, no conforme con el asesinato que de por sí es abominable.

Esto confieso, me causa una especie de asombro y estupor al pensar los “monstruos” que ha logrado formar nuestra sociedad, según reseña el artículo, son individuos menores de edad o hasta máximo 25 años, capaces de desmembrar la integridad de la vida, no sólo acabando con ella sino con una crueldad tal que pareciera no sacia sino con la saña y la depravación.

Hablan de una epidemia de violencia que ha instaurado en Latinoamérica el narcotráfico, la pérdida de valores y, más especialmente en Venezuela, la impunidad y la falta de interés del gobierno de atacar la delincuencia. Lo cierto es que jamás en todos estos años se había presentado en nuestro país una práctica tan inhumana.

En el artículo se menciona que el origen también puede estar en la extrapolación de dicho procedimiento de las cárceles a las calles de Venezuela, pues ante el fracaso de las políticas penitenciarias, hoy en día las mismas son recintos de miseria, destrucción y caldo de cultivo para encubar epidemias de violencia como las que se está viviendo.

Me gustaría ver una reacción popular hacia el rescate de la humanidad en Venezuela, un rechazo por parte de los organismos internacionales que den a conocer al mundo de forma contundente la decadencia y el irrespeto hacia la humanidad que están cometiendo jóvenes en ese punto de Suramérica.

Debemos elevar nuestra voz de protesta y condenar duramente la violencia en nuestro país. No podemos seguir estando sólo absortos de la realidad hasta que nos toque. Estamos perdiendo la humanidad y dejando a nuestras generación un legado de depredación.

Mientras escribo, vienen a mi mente momentos de tanta felicidad que he vivido en Venezuela, gestos amables de su gente, el amor de la familia, saltan a mi memoria quizás para que surta el efecto de bálsamo ante el dolor de la impensable violencia que hoy día registra Venezuela.

Les dejo una frase de Nelson Mandela: “El coraje no es la ausencia del miedo, sino sentirlo y ser capaces triunfar sobre él”.
Adriana Rincón
El Venezolano de Panamá

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